El miedo a que la tecnología desplace al ser humano es tan antiguo como la propia Revolución Industrial. Sin embargo, la historia nos ha enseñado que la tecnología no suele eliminar el empleo, sino que lo transforma. En el sector de la restauración, estamos viviendo un cambio de paradigma: la transición del camarero «carga-platos» al camarero «anfitrión».
La clave para entender esta evolución es el concepto de cobótica (robótica colaborativa). Un robot de sala no tiene la capacidad de percibir si una pareja está celebrando un aniversario o si un cliente está descontento con el punto de la carne. La inteligencia emocional, la empatía y la capacidad de reacción ante imprevistos son habilidades exclusivamente humanas.
El objetivo de un robot camarero es realizar las tareas repetitivas y de nulo valor añadido. Esto permite que el profesional se concentre en:
Es una realidad que la hostelería atraviesa una crisis de personal cualificado. Muchos profesionales abandonan el sector debido a la dureza física del trabajo. Al introducir asistentes robóticos, los puestos de trabajo se vuelven más atractivos: el entorno se moderniza y la carga física disminuye. La tecnología, lejos de destruir empleo, puede ser la clave para salvar negocios que no encuentran personal dispuesto a realizar esfuerzos físicos extremos.
En un mundo cada vez más automatizado, la hospitalidad humana se convierte en un producto de lujo. Los restaurantes que utilizan tecnología de RobotCamarero.com no buscan eliminar el factor humano, sino potenciarlo. Un camarero que no tiene que ir y volver 50 veces a la cocina tiene más tiempo para sonreír, observar y servir con excelencia.